Sinopsis:
La Comunidad
del Anillo comienza narrando la creación de los Anillos de Poder. «Tres anillos
para los Reyes elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en palacios
de piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el
Señor Oscuro, sobre el trono oscuro». Sauron (Sala Baker), el Señor Oscuro, fue
el creador de la mayor parte de ellos, y gracias a su ciencia se crearon
también los Tres que conservaron los Elfos, si bien nunca los tocó o mancilló.
Pero el resto de los anillos quedaron sojuzgados bajo el poder del Anillo
Único, con el cual Sauron el Maia pretendía dominar la Tierra Media. Por medio
de estos anillos Sauron corrompió a sus dueños, facilitando que sus ejércitos
conquistaran la Tierra Media. Pero surgió la Última Alianza entre Hombres y
elfos derrotando a las tropas del malvado Sauron. Es en el asedio final a
Barad-dûr, la torre oscura, en Mordor, cuando Sauron pierde el Anillo a manos
del hijo del rey de Gondor, Isildur (Harry Sinclair). Él pudo destruir el
Anillo, arrojándolo al Monte del Destino, pero antes de hacerlo cambió de idea,
y decidió conservarlo para sí. En realidad, se plantea que el Anillo tiene una
voluntad propia y puede corromper a su dueño. Isildur fue asesinado por Orcos
en un río, y el Anillo se perdió en el fondo del mismo, hasta que un hobbit
llamado Sméagol (Andy Serkis) lo encontró 2500 años más tarde y se lo llevó a
lo profundo de una montaña, guardándolo durante unos 500 años, aunque éste fue
deformado y corrompido en mente y cuerpo por el poder del Anillo y lo convirtió
en una criatura llamada Gollum (Serkis). Pero finalmente el Anillo lo abandonó
para ser encontrado (aparentemente no era esta la «intención» del Anillo) por
Bilbo Bolsón (Ian Holm), de la Comarca, un hobbit que se dirigía a la Montaña
Solitaria, tal como se narra en la novela El hobbit, publicada anteriormente a
El Señor de los Anillos.
Los
decorados que recrean Hobbiton, construidos cerca de la localidad neozelandesa
de Matamata.
Bilbo
conservó el Anillo durante casi 60 años sin conocer su auténtica naturaleza, y
pensando en él como un mero objeto curioso que le permitía volverse invisible
al usarlo. Además, aunque el no lo sabía, el Anillo le brindó una extraña
longevidad. Durante el festejo de su cumpleaños Nº 111, Gandalf el Gris (Ian
McKellen) presiona a Bilbo para que abandone el Anillo, y ante la extraña y
agresiva actitud de Bilbo, comienza a sospechar acerca de la verdadera
naturaleza del Anillo. Gandalf convence a Bilbo de entregar el Anillo a su
sobrino preferido (y protagonista de la historia) Frodo (Elijah Wood), y
posteriormente Gandalf aconseja a Frodo tener cuidado y guardar y mantener en
secreto el Anillo mientras él viaja a Minas Tirith a investigar.
En sus
investigaciones, Gandalf descubre que el Anillo es nada menos que el Anillo de
Sauron. Regresó a la Comarca y envió a Frodo y Samsagaz Gamyi (Sean Astin), su
jardinero —a quienes luego se le suman Meriadoc Brandigamo (Dominic Monaghan) y
Peregrin Tuk (Billy Boyd)— a un viaje fuera de los límites de la Comarca para
evitar que el Anillo sea encontrado por el enemigo. A ésta instancia de la
película se adivina que Frodo tendrá que destruir al Anillo. Frodo se dirige
hacia Bree mientras Gandalf a toda prisa se dirige hacia Isengard, para
consultar al jefe de su orden, los istari, Saruman (Christopher Lee). Frodo
llega a Bree con sus compañeros y descubre que Gandalf no ha llegado aún. Más
tarde se revelará que Saruman lo traicionó y lo aprisionó en su torre, pero
Gandalf consigue escapar con la ayuda de Gwaihir (aunque en la película no se
revela su nombre ni el hecho de que era un viejo amigo de Gandalf), el Señor de
las Águilas. En Bree, Frodo y sus compañeros conocen a Aragorn (Viggo
Mortensen), heredero legitimo del reino humano de Gondor, pero que se presenta
ante ellos como un montaraz dúnadan llamado Trancos. Con su ayuda evadieron a
los «espectros del Anillo» o Nazgûl y continuaron su viaje hasta Rivendel. Tras
muchas peripecias y que Frodo fuera atacado por un Nazgûl en la cima de los
Vientos, lo que casi le causa la muerte, fue salvado por Aragorn y
posteriormente por Arwen (Liv Tyler) quien sumergió a los Nazgûls en un río con
su magia, logran llegar a Rivendel donde Gandalf el Gris los estaba esperando y
gracias a la magia de Elrond, Señor de Imladris, Frodo se cura (aunque no
totalmente) del veneno de la hoja del Nazgûl que lo atacó.
En Rivendel
tuvo también lugar el Concilio de Elrond (Hugo Weaving), donde se reunieron
representantes de las razas y pueblos de la Tierra Media, en el cual se decidió
que el Anillo debía ser destruido, aunque hacerlo implicara aventurarse en lo
profundo de Mordor hasta el Monte del Destino para arrojarlo en sus fuegos, la
única forma en que podría destruirse. Frodo asumió la misión, y prometieron
acompañarlo el mago Gandalf, el heredero al trono Aragorn, el elfo Legolas
(Orlando Bloom), el enano Gimli (John Rhys-Davies), el Capitán de Gondor
Boromir (Sean Bean) y los hobbits Sam, Merry y Pippin. Juntos, formaron la
Comunidad del Anillo. Rivendel también es testigo del amor que sentían Aragorn
y Arwen, hija de Elrond.
Parte del
viaje implicaba cruzar las Montañas Nubladas, pero al no poder hacerlo debido a
los hechizos de Saruman intentaron pasar por las minas de Moria, hogar del
primo de Gimli. Sin embargo, se dan con la triste sorpresa de que los enanos
fueron asesinados por los orcos. Al final lo lograron pero a un alto costo:
Gandalf se enfrentó a un balrog, y fue arrastrado a lo profundo de un abismo, y
falleciendo al llegar al fondo, después de horas de caída (aunque no se sabe
exactamente).
Después
pasaron por el bosque de Lothlórien, en donde la dama del bosque Galadriel
(Cate Blanchett) y el elfo Celeborn les permitieron quedarse en su palacio para
así descansar. Además Galadriel le advierte a Frodo que su destino es seguir
para destruir el anillo y que cualquier fracaso los someterá de nuevo a la
esclavitud del mal. Mientras tanto, Saruman ordena a los orcos Uruk-Hai servir
fielmente a él y capturar a los hobbits.
Siguieron
parte de su recorrido en bote, pero en una de sus paradas fueron atacados por
orcos Uruk-Hai de Isengard, enviados a capturar a Frodo, aunque para no dar
detalles que pudieran motivar una traición, sólo les dijo que le llevaran a
todos los hobbits "vivos e intactos", con el motivo de una supuesta
arma de guerra élfica que estos poseían y que mataran al resto.
Frodo había
sido atacado por Boromir quien fue corrompido por el anillo, y decidió que lo
mejor era seguir su viaje sólo gracias a un pequeño aliento de Aragorn.
Mientras intentaba huir y los orcos atacaban, Merry y Pippin llamaron su
atención para que Frodo pudiera alejarse. Los Orcos se los llevaron, luego de
matar a Boromir que intentó salvarlos y los protegió durante largo tiempo,
matando muchos Orcos pero sucumbiendo a las flechas que estos le dispararon.
Aragorn lo encontró e intento curarlo pero ya era tarde para el capitán de la
Torre Blanca. Boromir pidió perdón a Aragorn y a la compañía por intentar
robarle el anillo a Frodo en su intento de proteger a su gente de Mordor, pero
Aragorn le dijo que mantuvo su honor intacto y que defendería la ciudad blanca
en su lugar. Tras esto, Boromir murió tras jurar que hubiese seguido a Aragorn
hasta el final. Aragorn, Legolas y Gimli lo suben a un bote con las armas de
los enemigos caídos y dejan que el Anduin lo lleve hasta Gondor para que sea
enterrado con honor. Posteriormente partieron en la persecución de Merry y
Pippin. Frodo se fue en uno de los botes, pero Sam lo sorprendió al irse, y le
insistió para que lo dejara acompañarlo. Con la búsqueda de Merry y Pippin, y
el viaje de Sam y Frodo a Mordor.
Reseña:
En la celebración de su centésimo décimo primer cumpleaños, Bilbo Bolsón, el hobbit más famoso de la Comarca por ser uno de los pocos que ha trascendido sus fronteras, desaparece sin dejar rastro en medio de la fiesta. Legando a su sobrino Frodo todos sus bienes, Bilbo parte una vez más para acabar de escribir sus memorias.
Gandalf, anciano mago y amigo de aventuras del hobbit, se fija en un pequeño anillo que este ha dejado a Frodo y un temor se apodera de él. Tras casi dos décadas de ardua búsqueda, descubre en un antiguo manuscrito que el anillo no es otro que el Anillo único, forjado en los fuegos del Monte del Destino por el Señor Oscuro Sauron para gobernar toda la Tierra Media. Cuando este fue derrotado, el Anillo se perdió y su amo quedó reducido a un gran Ojo en lo alto de la torre de Barad-dûr en el corazón de Mordor. Ahora, siglos después, el Anillo ha vuelto a ser encontrado.
Pero al igual que Gandalf, Sauron también ha descubierto el paradero del Anillo y manda a sus sirvientes más letales a por él. Para ponerlo a salvo, el mago envía a Frodo en un viaje de dudoso retorno, al que se le unirán tres más de su especie, hacia Rivendell, tierra de los elfos, donde se decidirá qué se ha de hacer con el Anillo. Mientras, el enemigo avanza y sus fuerzas se multiplican, por lo que un paso en falso o una mala decisión supondrían el fin de todo lo que han conocido.
Obra máxima del padre de la fantasía moderna, Tolkien roza la perfección en El Señor de los Anillos, una de las trilogías más famosas de la literatura contemporánea.
Con una mitología que bebe de las tradiciones nórdicas y del ciclo artúrico, el autor británico compone un relato que reinventa la lucha entre el bien y el mal dando lugar a una de las obras cumbre del siglo XX.
El narrador es un auténtico logro, pues el estilo conciso y descriptivo de Tolkien funciona a la perfección con la voz narrativa, de corte clásico y que recuerda a las novelas de caballerías de la Edad Media, lo que da la sensación de estar leyendo un relato antiguo. Por otro lado, los personajes de las novela reflejan tanto este deje antiguo, donde sobresale la construcción clásica de Tom Bombadil, como el afán renovador de la época en la doncella guerrera Eowyn o la excepcional psicología de la que dota a Gollum, uno de sus personajes más logrados.
El mapa que acompaña la mayoría de las ediciones muestra el detallismo con el que Tolkien imaginó el mundo. Sus descripciones geográficas son tan precisas que cuesta creer que el autor no esté escribiendo desde las oscuras Minas de Moria o el corazón del bosque de Fangorn.
La obra de Tolkien es apreciable, además de por su calidad literaria, por ser una de las pioneras en el injustamente desprestigiado género de la fantasía. Alabado por generaciones de lectores, el autor influenciará a narradores fantásticos posteriores como George R. R. Martin, Laura Gallego o Christopher Paolini, cada uno con un estilo distinto.
Su formación filológica es también muy destacable, ya que sabe utilizar de forma magistral su amplio conocimiento de la literatura bíblica y medieval así como su control idiomático. Aunque el comité del Premio Nobel no debió de pensar lo mismo, pues le negaron el galardón al tachar su prosa de pobre.
Por todo esto, El Señor de los Anillos es uno de los grandes clásicos de la literatura contemporánea y una lectura obligatoria para todos los amantes de la fantasía, que además podrán disfrutar de las adaptaciones cinematográficas ganadoras de cientos de premios. La Tierra Media te está esperando, lector. Únete a la comunidad del Anillo y lucha contra orcos, espectros y malvados magos. Pero ten cuidado: el gran Ojo lo ve todo y ni siquiera tus pensamientos están a salvo.


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