miércoles, 5 de octubre de 2016

El señor de los Anillos:La comunidad del anillo

Sinopsis:
La Comunidad del Anillo comienza narrando la creación de los Anillos de Poder. «Tres anillos para los Reyes elfos bajo el cielo. Siete para los Señores Enanos en palacios de piedra. Nueve para los Hombres Mortales condenados a morir. Uno para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro». Sauron (Sala Baker), el Señor Oscuro, fue el creador de la mayor parte de ellos, y gracias a su ciencia se crearon también los Tres que conservaron los Elfos, si bien nunca los tocó o mancilló. Pero el resto de los anillos quedaron sojuzgados bajo el poder del Anillo Único, con el cual Sauron el Maia pretendía dominar la Tierra Media. Por medio de estos anillos Sauron corrompió a sus dueños, facilitando que sus ejércitos conquistaran la Tierra Media. Pero surgió la Última Alianza entre Hombres y elfos derrotando a las tropas del malvado Sauron. Es en el asedio final a Barad-dûr, la torre oscura, en Mordor, cuando Sauron pierde el Anillo a manos del hijo del rey de Gondor, Isildur (Harry Sinclair). Él pudo destruir el Anillo, arrojándolo al Monte del Destino, pero antes de hacerlo cambió de idea, y decidió conservarlo para sí. En realidad, se plantea que el Anillo tiene una voluntad propia y puede corromper a su dueño. Isildur fue asesinado por Orcos en un río, y el Anillo se perdió en el fondo del mismo, hasta que un hobbit llamado Sméagol (Andy Serkis) lo encontró 2500 años más tarde y se lo llevó a lo profundo de una montaña, guardándolo durante unos 500 años, aunque éste fue deformado y corrompido en mente y cuerpo por el poder del Anillo y lo convirtió en una criatura llamada Gollum (Serkis). Pero finalmente el Anillo lo abandonó para ser encontrado (aparentemente no era esta la «intención» del Anillo) por Bilbo Bolsón (Ian Holm), de la Comarca, un hobbit que se dirigía a la Montaña Solitaria, tal como se narra en la novela El hobbit, publicada anteriormente a El Señor de los Anillos.

Los decorados que recrean Hobbiton, construidos cerca de la localidad neozelandesa de Matamata.
Bilbo conservó el Anillo durante casi 60 años sin conocer su auténtica naturaleza, y pensando en él como un mero objeto curioso que le permitía volverse invisible al usarlo. Además, aunque el no lo sabía, el Anillo le brindó una extraña longevidad. Durante el festejo de su cumpleaños Nº 111, Gandalf el Gris (Ian McKellen) presiona a Bilbo para que abandone el Anillo, y ante la extraña y agresiva actitud de Bilbo, comienza a sospechar acerca de la verdadera naturaleza del Anillo. Gandalf convence a Bilbo de entregar el Anillo a su sobrino preferido (y protagonista de la historia) Frodo (Elijah Wood), y posteriormente Gandalf aconseja a Frodo tener cuidado y guardar y mantener en secreto el Anillo mientras él viaja a Minas Tirith a investigar.
En sus investigaciones, Gandalf descubre que el Anillo es nada menos que el Anillo de Sauron. Regresó a la Comarca y envió a Frodo y Samsagaz Gamyi (Sean Astin), su jardinero —a quienes luego se le suman Meriadoc Brandigamo (Dominic Monaghan) y Peregrin Tuk (Billy Boyd)— a un viaje fuera de los límites de la Comarca para evitar que el Anillo sea encontrado por el enemigo. A ésta instancia de la película se adivina que Frodo tendrá que destruir al Anillo. Frodo se dirige hacia Bree mientras Gandalf a toda prisa se dirige hacia Isengard, para consultar al jefe de su orden, los istari, Saruman (Christopher Lee). Frodo llega a Bree con sus compañeros y descubre que Gandalf no ha llegado aún. Más tarde se revelará que Saruman lo traicionó y lo aprisionó en su torre, pero Gandalf consigue escapar con la ayuda de Gwaihir (aunque en la película no se revela su nombre ni el hecho de que era un viejo amigo de Gandalf), el Señor de las Águilas. En Bree, Frodo y sus compañeros conocen a Aragorn (Viggo Mortensen), heredero legitimo del reino humano de Gondor, pero que se presenta ante ellos como un montaraz dúnadan llamado Trancos. Con su ayuda evadieron a los «espectros del Anillo» o Nazgûl y continuaron su viaje hasta Rivendel. Tras muchas peripecias y que Frodo fuera atacado por un Nazgûl en la cima de los Vientos, lo que casi le causa la muerte, fue salvado por Aragorn y posteriormente por Arwen (Liv Tyler) quien sumergió a los Nazgûls en un río con su magia, logran llegar a Rivendel donde Gandalf el Gris los estaba esperando y gracias a la magia de Elrond, Señor de Imladris, Frodo se cura (aunque no totalmente) del veneno de la hoja del Nazgûl que lo atacó.
En Rivendel tuvo también lugar el Concilio de Elrond (Hugo Weaving), donde se reunieron representantes de las razas y pueblos de la Tierra Media, en el cual se decidió que el Anillo debía ser destruido, aunque hacerlo implicara aventurarse en lo profundo de Mordor hasta el Monte del Destino para arrojarlo en sus fuegos, la única forma en que podría destruirse. Frodo asumió la misión, y prometieron acompañarlo el mago Gandalf, el heredero al trono Aragorn, el elfo Legolas (Orlando Bloom), el enano Gimli (John Rhys-Davies), el Capitán de Gondor Boromir (Sean Bean) y los hobbits Sam, Merry y Pippin. Juntos, formaron la Comunidad del Anillo. Rivendel también es testigo del amor que sentían Aragorn y Arwen, hija de Elrond.
Parte del viaje implicaba cruzar las Montañas Nubladas, pero al no poder hacerlo debido a los hechizos de Saruman intentaron pasar por las minas de Moria, hogar del primo de Gimli. Sin embargo, se dan con la triste sorpresa de que los enanos fueron asesinados por los orcos. Al final lo lograron pero a un alto costo: Gandalf se enfrentó a un balrog, y fue arrastrado a lo profundo de un abismo, y falleciendo al llegar al fondo, después de horas de caída (aunque no se sabe exactamente).
Después pasaron por el bosque de Lothlórien, en donde la dama del bosque Galadriel (Cate Blanchett) y el elfo Celeborn les permitieron quedarse en su palacio para así descansar. Además Galadriel le advierte a Frodo que su destino es seguir para destruir el anillo y que cualquier fracaso los someterá de nuevo a la esclavitud del mal. Mientras tanto, Saruman ordena a los orcos Uruk-Hai servir fielmente a él y capturar a los hobbits.
Siguieron parte de su recorrido en bote, pero en una de sus paradas fueron atacados por orcos Uruk-Hai de Isengard, enviados a capturar a Frodo, aunque para no dar detalles que pudieran motivar una traición, sólo les dijo que le llevaran a todos los hobbits "vivos e intactos", con el motivo de una supuesta arma de guerra élfica que estos poseían y que mataran al resto.

Frodo había sido atacado por Boromir quien fue corrompido por el anillo, y decidió que lo mejor era seguir su viaje sólo gracias a un pequeño aliento de Aragorn. Mientras intentaba huir y los orcos atacaban, Merry y Pippin llamaron su atención para que Frodo pudiera alejarse. Los Orcos se los llevaron, luego de matar a Boromir que intentó salvarlos y los protegió durante largo tiempo, matando muchos Orcos pero sucumbiendo a las flechas que estos le dispararon. Aragorn lo encontró e intento curarlo pero ya era tarde para el capitán de la Torre Blanca. Boromir pidió perdón a Aragorn y a la compañía por intentar robarle el anillo a Frodo en su intento de proteger a su gente de Mordor, pero Aragorn le dijo que mantuvo su honor intacto y que defendería la ciudad blanca en su lugar. Tras esto, Boromir murió tras jurar que hubiese seguido a Aragorn hasta el final. Aragorn, Legolas y Gimli lo suben a un bote con las armas de los enemigos caídos y dejan que el Anduin lo lleve hasta Gondor para que sea enterrado con honor. Posteriormente partieron en la persecución de Merry y Pippin. Frodo se fue en uno de los botes, pero Sam lo sorprendió al irse, y le insistió para que lo dejara acompañarlo. Con la búsqueda de Merry y Pippin, y el viaje de Sam y Frodo a Mordor.
Reseña:
En la celebración de su centésimo décimo primer cumpleaños, Bilbo Bolsón, el hobbit más famoso de la Comarca por ser uno de los pocos que ha trascendido sus fronteras, desaparece sin dejar rastro en medio de la fiesta. Legando a su sobrino Frodo todos sus bienes, Bilbo parte una vez más para acabar de escribir sus memorias.
Gandalf, anciano mago y amigo de aventuras del hobbit, se fija en un pequeño anillo que este ha dejado a Frodo y un temor se apodera de él. Tras casi dos décadas de ardua búsqueda, descubre en un antiguo manuscrito que el anillo no es otro que el Anillo único, forjado en los fuegos del Monte del Destino por el Señor Oscuro Sauron para gobernar toda la Tierra Media. Cuando este fue derrotado, el Anillo se perdió y su amo quedó reducido a un gran Ojo en lo alto de la torre de Barad-dûr en el corazón de Mordor. Ahora, siglos después, el Anillo ha vuelto a ser encontrado.
Pero al igual que Gandalf, Sauron también ha descubierto el paradero del Anillo y manda a sus sirvientes más letales a por él. Para ponerlo a salvo, el mago envía a Frodo en un viaje de dudoso retorno, al que se le unirán tres más de su especie, hacia Rivendell, tierra de los elfos, donde se decidirá qué se ha de hacer con el Anillo. Mientras, el enemigo avanza y sus fuerzas se multiplican, por lo que un paso en falso o una mala decisión supondrían el fin de todo lo que han conocido.
Obra máxima del padre de la fantasía moderna, Tolkien roza la perfección en El Señor de los Anillos, una de las trilogías más famosas de la literatura contemporánea.
Con una mitología que bebe de las tradiciones nórdicas y del ciclo artúrico, el autor británico compone un relato que reinventa la lucha entre el bien y el mal dando lugar a una de las obras cumbre del siglo XX.
El narrador es un auténtico logro, pues el estilo conciso y descriptivo de Tolkien funciona a la perfección con la voz narrativa, de corte clásico y que recuerda a las novelas de caballerías de la Edad Media, lo que da la sensación de estar leyendo un relato antiguo. Por otro lado, los personajes de las novela reflejan tanto este deje antiguo, donde sobresale la construcción clásica de Tom Bombadil, como el afán renovador de la época en la doncella guerrera Eowyn o la excepcional psicología de la que dota a Gollum, uno de sus personajes más logrados.
El mapa que acompaña la mayoría de las ediciones muestra el detallismo con el que Tolkien imaginó el mundo. Sus descripciones geográficas son tan precisas que cuesta creer que el autor no esté escribiendo desde las oscuras Minas de Moria o el corazón del bosque de Fangorn.
La obra de Tolkien es apreciable, además de por su calidad literaria, por ser una de las pioneras en el injustamente desprestigiado género de la fantasía. Alabado por generaciones de lectores, el autor influenciará a narradores fantásticos posteriores como George R. R. Martin, Laura Gallego o Christopher Paolini, cada uno con un estilo distinto.
Su formación filológica es también muy destacable, ya que sabe utilizar de forma magistral su amplio conocimiento de la literatura bíblica y medieval así como su control idiomático. Aunque el comité del Premio Nobel no debió de pensar lo mismo, pues le negaron el galardón al tachar su prosa de pobre.

Por todo esto, El Señor de los Anillos es uno de los grandes clásicos de la literatura contemporánea y una lectura obligatoria para todos los amantes de la fantasía, que además podrán disfrutar de las adaptaciones cinematográficas ganadoras de cientos de premios. La Tierra Media te está esperando, lector. Únete a la comunidad del Anillo y lucha contra orcos, espectros y malvados magos. Pero ten cuidado: el gran Ojo lo ve todo y ni siquiera tus pensamientos están a salvo.


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